El cubismo, o como huir de la perspectiva

Decía el escultor lituano Jacques Lipchitz lo siguiente: “Cubismo es como estar parado en cierto punto en una montaña y mirar alrededor. Si vas más alto, las cosas se verán diferentes, si bajas, de nuevo se verán diferentes. Es un punto de vista”.

El cubismo fue uno de los estilos de arte visual más influyentes de principios del siglo XX. Los filósofos del arte piensan que es el primer estilo artístico surgido de la popularización de la fotografía y de los albores del cinematógrafo.

Los pintores cubistas rechazaron el concepto heredado de que el arte debe copiar la naturaleza, o que deberían adoptar las técnicas tradicionales de perspectiva, modelado y escorzo.

En cambio, querían enfatizar la bidimensionalidad del lienzo. Así que redujeron y fracturaron objetos en formas geométricas, y luego los realinearon dentro de un espacio con poca profundidad, similar a un relieve.

También usaron puntos de observación múltiples o contrastantes, tal como lo expresa Lipchitz en la cita inicial.

Se considera al español Pablo Picasso y al francés Georges Braque como los creadores del cubismo pero un momento decisivo para el desarrollo del cubismo fue la retrospectiva póstuma del trabajo de Paul Cézanne en el Salon d’Automne en 1907.

El uso de Cézanne de formas genéricas para simplificar la naturaleza fue increíblemente influyente tanto para Picasso como para Braque.

El año anterior, Picasso también conoció el arte no occidental: pudo ver el arte celtibérico en España y el arte de influencia africana de Matisse en el museo antropológico Trocadero.

Lo que atrajo a Picasso a estas tradiciones artísticas fue el uso de una representación abstracta o simplificada del cuerpo humano en lugar de las formas naturalistas de la tradición renacentista europea. Esto le llevó a pensar en las formas más allá de cómo eran percibidas por el ojo.

Por ejemplo una llave puede representarse en un diagrama técnico (como lo haría un cerrajero profesional), pero un cubista la representaría en todas las posiciones, fuera y dentro de la cerradura. Todo simultáneamente, como la percibiría quizás un dios o un ser pandimensional.

El gran avance; Les Demoiselles d’Avignon

Estas influencias tan variadas se pueden ver en el trabajo pionero de Picasso de 1907, Les Demoiselles d’Avignon, que se considera una obra de proto o pre-cubismo.

En su distorsión radical de las figuras, su representación de volúmenes como planos fragmentados y su paleta tenue, este trabajo predijo algunas de las características clave del cubismo posterior.


Braque , al ver Les Demoiselles de Picasso en su estudio, intensificó sus exploraciones similares en la simplificación de la forma.

Hizo una serie de pinturas de paisajes en el verano de 1908, incluyendo Houses at L’Estaque en el que los árboles y las montañas se representaban como cubos sombreados y pirámides, que se asemejaban a formas arquitectónicas.

El cubismo fue presentado al público con la exposición individual de Braque en la galería de Daniel-Henry Kahnweiler en la rue Vignon en noviembre de 1908.

Fue esta exposición la que llevó al crítico de arte francés Louis Vauxcelles a describirlos como “bizarreries cubiques”, dando así al movimiento su nombre.

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