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DANZA

GIRA EUROPEA
BALLET NACIONAL
DE CUBA

GIRA EUROPEA 2013

BALLET FOLKLÓRICO
NACIONAL DE CUBA
OKÚN
10 Abril al 19 Mayo de 2013

COMPAÑÍA DE LOS
HERMANOS CASTRO
Carmen
Flamenco al desnudo

TEATRO

DONDE HAY AGRAVIOS NO HAY CELOS
de
Francisco de Rojas Zorrilla
Versión y Dirección:
Liuba Cid
TODO EL AÑO 2013

EL JUEGO
DE ELECTRA
Sobre la original
de Virgilio Piñera
"Electra Garrigó"
Versión y Dirección:
Liuba Cid
TODO EL AÑO 2013

ESTA NOCHE DIME
QUE ME QUIERES

Comedia Musical
COMPAÑÍA MEPHISTO TEATRO
TODO EL AÑO 2013

EL BUSCÓN
Basada en el Buscón de Quevedo versión y dircción Daniel Pérez
TODO EL AÑO 2013

MÚSICA

ORQUESTA FILARMÓNICA
MEDITERRÁNEA

(DISTRIBUCIÓN EN EXCLUSIVA
ESPAÑA Y PORTUGAL )

TODO EL AÑO 2013

MUNDO ZARZUELA
Compañía Estudio Lírico
Orquesta Filarmónica Mediterránea
TODO EL AÑO 2013


PROGRAMA  DE CONCIERTOS
ÓPERA Y ZARZUELA
Compañía Estudio Lírico
Orquesta Filarmónica Mediterránea
TODO EL AÑO 2013

Ópera

MADAME BUTTERFLY
ESTUDIO LÍRICO

Ópera en tres actos
de Giacomo Puccini
(DISTRIBUCIÓN EN EXCLUSIVA)

2013

EL BARBERO DE SEVILLA
ESTUDIO LÍRICO

de G. ROSSINI
(DISTRIBUCIÓN EN EXCLUSIVA)
2013

LA TRAVIATA
de Giuseppe Verdi
(DISTRIBUCIÓN EN EXCLUSIVA)

2013

RIGOLETTO
de G. Verdi
(DISTRIBUCIÓN EN EXCLUSIVA)
2013

IL TROVATORE
de G. Verdi
(DISTRIBUCIÓN EN EXCLUSIVA)
2013

Algunas reseñas y críticas de Estudio Lírico

ZARZUELA

AGUA, AZUCARILLOS Y AGUARDIENTE
COMPAÑÍA MUNDO ZARZUELA
(DISTRIBUCIÓN EN EXCLUSIVA)
-2013

LA VERBENA
DE LA PALOMA

COMPAÑÍA MUNDO ZARZUELA
(DISTRIBUCIÓN EN EXCLUSIVA)
-2013

LA DEL MANOJO
DE ROSAS

COMPAÑÍA MUNDO ZARZUELA
(DISTRIBUCIÓN EN EXCLUSIVA)
-2013

UN PASEO
POR LA ZARZUELA

COMPAÑÍA MUNDO ZARZUELA
(DISTRIBUCIÓN EN EXCLUSIVA)
-2013

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El Ballet Nacional de Cuba

Es una de las más prestigiosas compañías danzarias del mundo y ocupa un lugar prominente en la cultura hispanoamericana contemporánea.
El rigor artístico-técnico de sus bailarines y la amplitud y diversidad en la concepción estética de los coreógrafos, otorgan a esta agrupación un lugar relevante entre las grandes instituciones de su género en la escena internacional.
La compañía surge en 1948, con Alicia Alonso como principal fundadora y primerísima figura. En 1950 se crea la Escuela Nacional de Ballet Alicia Alonso, anexa a la compañía profesional. Desde los inicios, su línea artística partió del respeto a la tradición romántica y clásica, estimulando al mismo tiempo el trabajo creativo de coreógrafos que seguían una línea de búsquedas en lo nacional y contemporáneo.
Ya en esta temprana etapa, el montaje de las versiones completas de clásicos como Giselle, El lago de los cisnes o Coppélia, estuvo acompañado de obras procedentes del movimiento renovador de los Ballets Rusos de Diáguilev como Petruschka o La siesta de un fauno; y de ballets creados por coreógrafos nacionales.
El advenimiento de la Revolución en 1959, marcó el inicio de una nueva etapa para el ballet cubano. Ese año, como parte de un nuevo programa cultural, se reorganiza la compañía con el nombre de Ballet Nacional de Cuba, y ha tenido desde entonces un auge vertiginoso, enriqueciendo su repertorio y promoviendo el desarrollo de nuevos bailarines, coreógrafos, profesores y de otros creadores en otros géneros relacionados con la danza, como las artes plásticas y la música. Junto al perfeccionamiento del repertorio tradicional, se ha incentivado un pujante movimiento coreográfico, con obras que se ubican dentro de los más significativos logros de la coreografía contemporánea.
Además de su intensa actividad en Cuba, donde ha logrado proyectar socialmente su arte a nivel popular, el Ballet Nacional de Cuba desarrolla anualmente un programa de giras internacionales, que lo lleva a escenarios de diversos países de Europa, Asia y América. Importantes galardones, como el Grand Prix de la Ville de París y la Orden «Félix Varela», de la República de Cuba, se suman a la aclamación de los más destacados representantes de la crítica especializada y a las distinciones recibidas por sus figuras, de manera individual, en concursos y festivales internacionales.
El Ballet Nacional de Cuba es la máxima expresión de la escuela cubana de ballet, que sobre la base del legado cultural que brindan varios siglos de tradición en la danza teatral, ha logrado una fisonomía propia en la cual esa herencia se funde con los rasgos esenciales de la cultura nacional.

SHAKESPEARE Y SUS MÁSCARAS o ROMEO Y JULIETA
[A propósito de la coreografía de Alicia Alonso]
Por Irene Papas

El rostro como laberinto existencial, o la transfiguración del ser en máscara, ha constituído desde siempre uno de los diálogos más apasionantes que se halla en los orígenes del teatro. Shakespeare autor, estuvo comprometido con la expresión derivada del texto escrito en su dimensión inefable y secreta; su genialidad aprehendía la fuerza escénica de la palabra para transmitirnos la infinitud de la imagen como esclarecimiento y reflejo de la vida. He ahí su valor trascendente que le convierte en un creador extemporáneo, irrepetible. La coreografía Shakespeare y sus máscaras de Alicia Alonso, nos remite a esa fascinación vital contenida en el drama shakespereano, donde todo gravita hacia lo metafórico desde un sentido lírico que nos enseña la otredad de la naturaleza de las cosas con un humanismo cargado de épica. La épica de Shakespeare fue su propia historia, asumida con la grandeza y lucidez de quien se reconoce dentro de un destino íntimo, intransferible, pero afinado en una conciencia universal que le hacía sentir su existencia como un acto de imaginación compartida con el mundo, donde cada biografía podía ser también un personaje. Esa es justamente la atmósfera que se desliza en este ballet inspirado en Romeo y Julieta, a fin de mostrarnos con la inocencia del amor, la transparencia de la sensibilidad cuando lo aparente ya no es ficción, sino razón de un nuevo azar que integra al espectador con lo representado.

SHAKESPEARE Y SUS MÁSCARAS

Coreografía: Alicia Alonso
Música: Charles Gounod
Adaptaciones orquestales: Juan Piñera
Libreto: José Ramón Neyra sobre la tragedia Romeo y Julieta, de William Shakespeare
Escenografía: Ricardo Reymena
Vestuario: Pedro Moreno
Diseño de luces: Gloria Montesinos
(1h 10min sin intermedio)

Un vendedor de sueños nos lleva hoy al mundo de la tragedia por medio de sus máscaras, símbolos de valores y pasiones. Esta es nuestra historia: en la ciudad de Verona, en el siglo XIII, dos familias rivales, Montesco y Capuleto, se han enfrentado durante décadas. Sólo la autoridad del Príncipe Escalus ha logrado mantener una paz precaria.
Todo es animación en la ciudad por el gran baile que ofrecerán los Capuleto. Romeo, joven de la familia Montesco, cree amar, sin ser correspondido, a Rosalina y la sigue a la fiesta, acompañado por su primo Benvolio y un amigo, Mercucio —emparentado con el Príncipe de Verona—. En el baile, la belleza de la hija de Capuleto, Julieta, hace olvidar a Romeo sus desvelos por Rosalina. Julieta, por su parte, se siente atraída por este joven hasta entonces desconocido, y le dedica toda su atención. Teobaldo, primo de Julieta, intenta separarlos y expulsar a Romeo, pero Capuleto lo impide, para mantener la paz en la casa. La fiesta va a concluir y Julieta pregunta a su nodriza quién es el joven con el que ha estado bailando, no Paris —que la pretende—, sino aquel que se marcha acompañado por dos amigos. Cuando descubre que es un Montesco aquel que ama con pasión incontenible, ya es demasiado tarde.
En el jardín de los Capuleto, Julieta sueña con Romeo, y se lamenta de los apellidos que los enfrentan. Ambos son capaces de renunciar a sus familias por el amor que sienten desde esa noche. Fray Lorenzo, confesor de ambos, los une en matrimonio a la mañana siguiente, en las afueras de la ciudad. El fraile y la nodriza se debaten entre la esperanza de que el matrimonio traiga la reconciliación entre los Montesco y los Capuleto y el temor por el futuro de los jóvenes.
Romeo regresa feliz a Verona. En la plaza, Teobaldo no puede contenerse ante las burlas de Mercucio y lo desafía. Romeo intenta en vano impedir el duelo. Mercucio es herido de muerte, y Romeo se ve forzado a vengar a su amigo, y mata a Teobaldo.
El Príncipe de Verona, ante la ira de los Capuleto y los Montesco, y su propio dolor por la muerte de Mercucio, decreta el destierro de Romeo.

Julieta y Romeo pasan juntos la noche y Romeo parte con las primeras luces del alba. La nodriza y las amigas de Julieta entran a la habitación con un aire de fiesta que resulta extraño a la joven, perturbada aún por la despedida del amado. La madre le anuncia la decisión del señor Capuleto: que se efectúen en breve los esponsales de Julieta y Paris. Julieta reacciona con estupor. Ni la presencia iracunda del padre ni la solicitud de Paris hacen que consienta.
Cuando Julieta queda sola con Fray Lorenzo, el fraile le propone un arriesgado plan. La joven deberá beber un narcótico que le hará caer en un estado similar al de la muerte. Luego de los funerales, Romeo se reunirá con ella, y podrán huir de la ciudad. Julieta bebe la poción. La residencia de los Capuleto, otrora resplandeciente de luces y música, es ahora invadida por el luto.
Romeo, que espera ansioso noticias en la vecina Mantua, recibe la triste nueva de la muerte de Julieta. Por azar, el mensaje de esperanza en el que Fray Lorenzo le cuenta su plan, nunca llega a sus manos.
En la cripta de los Capuleto, Romeo, ante su adorada —que él cree muerta— toma un veneno. Julieta despierta, pero Romeo, ya moribundo, apenas tiene fuerzas. Julieta, comprendiendo la terrible realidad, decide morir junto a él.

COPPÉLIA

Coreografía: Alicia Alonso sobre la original de Arthur Saint-Léon y la versión de Marius Petipa
Música: Léo Delibes
Libreto: Charles Nuitter y Arthur Saint-Léon sobre un cuento de E.T.A. Hoffmann
Diseños: Ricardo Reymena
Luces: Ruddy Artiles
(I acto 30 minutos / II acto 25 minutos / III acto 30 minutos)

Coppélia, una de las más famosas obras del repertorio tradicional del ballet, se estrenó el 25 de mayo de 1870 en la Ópera de París (entonces con sede en el Théâtre Impérial), con Giuseppina Bozacchi en el papel de Swanilda. El papel de Franz estuvo a cargo de la bailarina Eugénie Fiocre, en correspondencia con la tradición de que las mujeres interpretaran papeles masculinos en el ballet, y François-Edouard Dauty encarnó el personaje de Coppélius. Al fundarse el Ballet Nacional de Cuba, en 1948, uno de los primeros títulos escogidos por Alicia Alonso para integrar el repertorio de la nueva compañía fue Coppélia. El primer montaje de esta obra para la compañía se le encargó a León Fokín, quien trajo a Cuba una versión sobre la original de Marius Petipa. La obra, centralizada por Alicia Alonso e Ígor Youskévitch se estrenó el 28 de diciembre de 1948 en el teatro Auditorium, hoy Amadeo Roldán. Alicia Alonso, como repositora, coreógrafa y responsable de las grandes piezas del repertorio tradicional dentro de la compañía, emprendió de inmediato un minucioso trabajo con la coreografía, el estilo y la dramaturgia de Coppélia, transformando la obra de manera radical. Para ello retomó, siempre que le fue posible, elementos originales —de Saint-Léon a Petipa— aplicando un riguroso criterio para establecer los conceptos del estilo clásico-demicaractère que corresponde a este ballet, y cuidando de la coherencia narrativa de la trama. Por otra parte, enriqueció la coreografía con momentos de gran virtuosismo técnico, tanto en los despliegues de la técnica puramente académica, como en las danzas de carácter o demicaractère. No puede establecerse una fecha exacta en que la versión coreográfica de Alicia Alonso del ballet Coppélia quedó totalmente establecida, pues nunca se hizo un estreno formal de la misma, sino que fue un trabajo reposado, paulatino, realizado en la marcha de la actividad escénica. Sin embargo, es indudable que ya en los inicios de la década de los años cincuenta había avanzado considerablemente, y en 1957 la coreógrafa presentó su versión, con notable éxito, en el Teatro Griego de Los Ángeles, donde interpretó el papel de Swanilda secundada por André Eglevsky. Diez años después la Alonso realizó una importante revisión de la obra para una nueva producción con el Ballet Nacional de Cuba, y con posterioridad dirigió su puesta en escena en el Ballet de Bellas Artes, México, D.F. (1976).

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